Volvamos al Corazón del Pesebre
- Paty Richards
- 22 dic 2025
- 2 Min. de lectura
Después de un año cargado de responsabilidades, presiones, prisas, comparaciones y agotamiento emocional, “la magia de la Navidad” llega con luces, más planes, preparativos y expectativas. Y aunque puede ser emocionante, también puede convertirse en una gran carga silenciosa para nosotras. Entre querer que todo salga bien, que sea memorable, cuidar a la familia, cumplir compromisos y sostener el corazón, muchas podemos llegar a nuestra Navidad cansadas, vacías o con la sensación de no dar abasto.
Hoy es necesario que volvamos a el pesebre, que nuestro corazón regrese a lo esencial. Porque es ahí donde descubrimos un mensaje profundo y libertador: Dios se revela en la sencillez, no en la perfección. Él está presente cada día de nuestra vida en la belleza de lo simple y lo pequeño.
María vivió la primera Navidad con una mezcla de asombro, obediencia, vulnerabilidad y necesidad. No tenía control de las circunstancias. No tuvo un lugar ideal. No tenía nada resuelto. Sin embargo, tenía a Cristo, y eso fue suficiente para que su corazón se llenara de paz.
María tuvo que soltar comodidad, control y seguridad para abrazar el plan de Dios, igual nosotras necesitamos soltar cargas que Dios nunca nos pidió llevar.
Elisabet, por su parte, experimentó la gracia en medio de su propia espera y reconoció la presencia de Dios aun antes de ver los resultados.
A través de María y Elisabet aprendemos que, no necesitamos que todo sea perfecto para experimentar una Navidad significativa. Más bien, necesitamos hacer espacio para que Cristo reine en medio de lo que sí tenemos.
Tal vez estas llegando a esta Navidad con cansancio, preocupaciones, necesidades, con la nostalgia de lo que ya no es, con la presión de cumplir con demasiados roles.
Pero el pesebre nos recuerda que:
Dios se hace presente en lugares simples y corazones disponibles.
No exige perfección, busca tu entrega, busca corazón.
Esta Navidad, no intentes cumplir todas las expectativas,
no necesitas hacerlo todo;
solo necesitas encontrar a Jesús
en medio de todo.
Permítete descansar, soltar, respirar.
Celebra más la presencia de Jesús y tus seres amados, que las cosas.
Y deja que Jesús sea tu paz, tu guía y tu fuerza.
Porque al final, la Navidad no es lo que tú preparas para Él…
Es lo que Él ya preparó para todas nosotras: Su presencia.
Feliz Navidad 2025
Con amor,
Paty Richards
