COMO EL AGUA
- nosotrasblg

- 4 feb 2021
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Es increíble cómo te puedes apagar y adormecer a lo que Dios está haciendo y quiere hacer en tu vida cuando se te olvida lo importante que es dejar que tu corazón lata conforme al corazón de Dios. Cuando descuidas tu necesidad incansable por Dios, te empiezas a adormecer a su voz. No porque Él dejó de hablar, sino porque tú dejaste de escuchar poco a poco. También dejas de sentirlo cerca, no porque no esté cerca tuyo, sino porque tú te alejaste de Él poco a poco.
Es como el agua, no puedes durar más de cinco días sin ella sin deshidratarte. Tu cuerpo se empieza a apagar poco a poco hasta que ya no puede más por sí solo. No podemos vivir sin tomar agua. Asimismo, no podemos vivir sin estar cerca de Dios. Sin escucharlo y conocerlo más.
Hay demasiados versículos que nos recuerdan esto. Como Salmos 73:26, “Podrán desfallecer mi cuerpo y mi espíritu, pero Dios fortalece mi corazón; él es mi herencia eterna.”
¿Cuándo fue la última vez que te diste cuenta cuanto realmente necesitas a Dios?
Hay dos tipos de personas al responder a esta pregunta. La primera, es aquella persona que se da cuenta lo tanto que necesita a Dios cuando todo está bien, pero en el instante que las cosas se voltean y se ponen mal, le da la espalda a Dios llena de orgullo. La segunda, es aquella persona que se da cuenta cuánto necesita a Dios cuando todo está vuelta abajo y no vemos la luz al final del túnel, pero cuando todo está bien y nos encontramos en la cima de la montaña, perdemos de vista lo importante que es nuestra relación íntima con Dios.
Puede que te hayas identificado con uno de estos tipos de personas. Pero lo importante aquí es que puedas reconocer que, de igual manera, necesitas a Dios en la cima de la montaña y en el valle—en la promesa y en el dolor.
Sé que esto toma un salto de fe. El reconocer tu necesidad constante de la gracia, misericordia, perdón, y amor de Dios requiere que decidas confiar en Él. Pero como Salmos 37:3-5 nos afirma, “Confía en el SEÑOR, y haz el bien; habita en la tierra, y cultiva la fidelidad. Pon tu delicia en el SEÑOR, y Él te dará las peticiones de tu corazón. Encomienda al SEÑOR tu camino, confía en Él, que Él actuará;” podemos estar seguras que Él va a estar y va a actuar. Podemos estar seguras que, por naturaleza, Dios va a proveer y será fiel.
A pesar de tu circunstancia, sea buena o mala, te animo a que tomes un tiempo para estar en la presencia de Dios. No tiene que ser una hora, pueden ser 5 minutos. Pon una alabanza y enfócate en Él. Acércate y deja que Su presencia inunde tu corazón, mente y espíritu. Al reconocer tu necesidad eterna de Dios, permite que Él entre y haga Su voluntad en tu vida. Escucha y ponte atenta a Su voz. Dios quiere hablarte y escucharte. Y en medio de todo, alábalo. Dios merece que lo adores; recordando que Él promete estar presente en todo momento.
Oración:
Padre, reconozco que te necesito. Así como necesito agua para tener fuerzas, así como necesito aliento en mis pulmones, así te necesito a Ti. Ayúdame a confiar en Ti y tus planes. En la promesa te necesito y, de igual manera, en el dolor te necesito. Me acerco a Ti y tomo la decisión de quedarme cerca tuyo.
Xoxo
Moselle




Gloria a Dios.