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ESTOY SOLA

  • Foto del escritor: nosotrasblg
    nosotrasblg
  • 1 feb 2021
  • 3 Min. de lectura

“No soy capaz.”

“No tengo propósito.”

“No soy buena persona,”

“Siempre fracaso.”

“¿Por qué soy así?”

“Nada me sale bien.”

¿Alguna vez te has dicho estas frases a ti misma? Yo sí. Hubo un tiempo donde todos los días me hablaba de esa manera. Me veía en el espejo y veía una persona rota, sin propósito, sin ganas de la vida, sin querer mejorar. Todo lo que salía de mi boca era negatividad. ¿Sabes por qué pasó eso? Porque un día llego un pensamiento a mi cabeza de soledad y permití que ese pensamiento se quedará ahí por mucho tiempo.

Todas tenemos pensamientos como los que mencione y muchos más. Todas en un momento de nuestras vidas pasamos por tiempos de inseguridad, incertidumbre, soledad, dificultad y muy común dejamos que el enemigo acampe en nuestros pensamientos. Dejamos que día a día nos cuente mentiras y lo peor de todo es que empezamos a vivir creyéndolas. Yo en ese tiempo le di más importancia al enemigo y me olvidé de Jesús. Le dejé la puerta abierta y permití que me diera una falsa identidad.

Muchas veces escuchaba que solamente en Jesús podría encontrar una vida plena y una verdadera identidad. Pero antes de vivir esa verdad tuve que decidir que así no me iba a quedar. Tuve que decir “vete de aquí enemigo” y levantarme de mi cama. Tuve que decidir que no viviré mis días de esa manera. Tuve que decidir que soy más fuerte que las mentiras del enemigo.

Pero creo que lo más importante fue preguntarme; ¿he leído Su palabra? ¿He abierto mi Biblia y leído sus promesas? ¿He alguna vez sentado y platicado con Él? La respuesta fue no.

Fue aquí donde me di cuenta que no había puesto mis prioridades en orden. Y lo primero es Jesús. Mi primero se había convertido en la identidad que el enemigo me dio. Tenía tiempo de no hablar con Dios, de no leer Su palabra y mi relación con Él no era la mejor. Pero tome una decisión de soltar el pasado y moverme hacia adelante a lo que Él tenía preparado para mí.

Muchas veces nos quedamos estancadas en esos pensamientos porque no creemos que hay algo bueno para nuestras vidas. Pero si lo hay y es Jesús. Él murió para que pudieras encontrar esa plenitud que nadie más te puede dar.

En Jesús encontramos esperanza.

En Jesús encontramos propósito.

En Jesús encontramos vida.

En Jesús encontramos refugio.

En Jesús encontramos plenitud.

En Jesús encontramos amor.

En Jesús encontramos eternidad.

En Jesús encontramos paz.

Aparte de leer sus promesas y platicar con Él, quisiera compartirte algo que está ayudando mucho con mi salud mental. Me ayuda mucho a estar enfocada en las cosas correctas y eso es escribir a diario. Escribo mis pensamientos, sentimientos, miedos o confusiones. Y muchas veces esas palabras se convierten en mis oraciones. Te invito a que cada día apartes un tiempo y escribas tres cosas por las cual estas agradecido y tres afirmaciones pero no sólo las escribas si no léelas en voz alta.

Aquí te dejo unas de las muchas afirmaciones que Dios nos da:

Soy hija de Dios. (1 Pedro 2:9)

Soy extraordinariamente creada por Él. (Salmos 139:14)

Soy más que vencedora. (Romanos 8:31)

Soy fuerte y valiente. (Deuteronomio 31:6)

Recuerda que vales mucho. Recuerda que Jesús te ama demasiado y Él no te deja sola. Recuerda que vales más que una falsa identidad.

Oración:

Gracias Jesús por nunca rendirte por mí. Gracias por tu gracia. Gracias por que nunca me dejas. Gracias porque en ti encuentro una vida abundante.

Gracias porque me perdonaste. Gracias por tus promesas. Te amo y te honro.

En el nombre de Jesús,

Amén.

Xoxo,

Jeyra

 
 
 

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