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TODO TIENE SU TIEMPO

  • Foto del escritor: nosotrasblg
    nosotrasblg
  • 8 feb 2021
  • 3 Min. de lectura


Hay una temporada para todo, un tiempo para cada actividad bajo el cielo (Eclesiastés 3:1).

Mi papá creció en Puerto Rico parte de su vida. Disfrutando el calor del verano en su piel, la lenta humedad de la tarde mientras los coquis cantaban en la selva y el aire del mar que entraba por las ventanas y llenaba la casa con los dulces aromas de la isla en la tarde. Viviendo en una temporada durante todo el año. Luego se mudó a Chicago y eso fue un cambio drástico. Hasta la fecha, las estaciones más frías parecen afectarlo mucho y es difícil para él no pensar en las ganas de volver a la isla para encontrar la felicidad total como cuando era niño.

Aquellos de nosotros que crecimos en climas más fríos sabemos que la temporada de invierno a veces puede ser bastante larga. Con los días más cortos, muchas personas tienen problemas para mantenerse positivas y motivadas durante esos días fríos de invierno. Es mucho más probable que las personas se sientan desanimadas y a veces descubran que la depresión estacional se esta presentando. Muchas veces esto es sólo un resultado de la falta de vitamina D, por lo que lo compensan con vitaminas adicionales.

Sin embargo creo que Jesús permite que esto suceda para que podamos correr hacia Su presencia para encontrar un lugar y temporada de contentamiento y felicidad en Él.

Como mamá, sé que he pasado por algunos momentos de cambio estacional. Mientras estaba embarazada, me sentí como si estuviera en los momentos de floración más hermosos de la primavera y el verano. Ver mi pancita crecer y sentir a mi hijo moverse dentro de mí fue una maravillosa sensación de completa satisfacción. Una vez que tuve a mi bebé y pasó el tiempo, los tonos otoñales y la tristeza invernal comenzaron a asentarse después de cada larga noche de alimentación, cambio de pañales y no dormir más de unas pocas horas al día. En los días más profundos y oscuros de invierno me encontré tan deprimida y sin poder encontrar felicidad en cualquier cosa.

Fue en esos momentos que corrí hacia Jesús buscando un lugar de contentamiento en Él. En cuanto encontré ese lugar, me estaba llenando de felicidad y aprovechando la temporada en la que estaba, sabiendo que algún día cambiaría.

Dios creó las estaciones y tienen un propósito en Él. Una vez escuché esta frase: “Los tesoros invernales son como el maná. Ese mismo maná estaría podrido en el verano. Encontrar felicidad en Jesús es como el maná que nos alimenta a diario.”

Tanto el día como la noche te pertenecen; tú creaste el sol y la luz de las estrellas. Estableciste los límites de la tierra e hiciste el verano, así como el invierno.

Salmo 74:16-17

¿Estás aprovechando tu temporada al máximo? ¿Buscas felicidad y contentamiento? No desees que el invierno se vaya. ¡Hay un tesoro y maná en el que vale la pena encontrar y compartir con otros! Si los buscas, seguramente lo encontrarás.

Esto lo hizo Dios para que todos lo busquen y aunque sea a tientas, lo encuentren. En verdad, él no está lejos de ninguno de nosotros.

Hechos 17:27


Oración:

Gracias Padre por acompañarnos en cada temporada y estación, no sólo del año pero de nuestras vidas. Gracias por siempre estar cerca y por amarnos aún en nuestros momentos mas débiles. Enseñanos a depender de ti en toda temporada y correr hacia ti, para encontrar nuestra felicidad. Que tú siempre seas nuestra roca y proveedor de maná - de tesoros en los días mas fríos. Te amamos padre.

Amén.


Xoxo

Diana

 
 
 

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